"Fue impresionante”, expresan los sindicalistas de la FNV, Michiel Hallema y Winod Bishesar, después de la visita a Indonesia en septiembre último. Allí se reunieron con sindicalistas de otros países de la red International Palm Oil Workers United (IPOWU) y realizaron una visita de campo.
Hallema y Bishesar trabajan para la multinacional estadounidense Cargill, en Botlek, Róterdam. La empresa suministra productos y servicios alimentarios, agrícolas e industriales a todo el mundo. Procesa y purifica el aceite de palma hasta lograr un producto utilizable. Hallema es operador de pantallas y Bishesar es técnico senior de laboratorio. Ambos participan en el proceso de refinamiento del aceite de palma crudo, eliminando todos los pesticidas.
Del 6 al 14 de septiembre, viajaron a Indonesia, primero a Yakarta, y luego, a Kalimantan, para tener reuniones y visitas de campo. Hallema, que ha sido miembro activo del sindicato desde hace varios años, también participó del viaje a Colombia el año pasado, para asistir a una conferencia de IPOWU. Bishesar se ha involucrado recientemente en el trabajo sindical internacional. Para él, todos los encuentros fueron nuevos. "Estoy muy satisfecho de poder participar", expresa. “Aquí en Róterdam, analizo aceite crudo, pero no sabía de dónde provenía. Ahora he visto con mis propios ojos lo que sucede en la primera parte de la cadena y he ganado más respeto y comprensión por este trabajo".
Michiel Hallema y Winod Bishesar en Indonesia
En la primera parte de la cadena, hay trabajadores que fumigan pesticidas sin disponer de un equipo de protección adecuado. Hacen el trabajo pesado de cosechar frutos durante largas jornadas de trabajo. Las mujeres no tienen vestuario ni lavadero propio. Los trabajadores reciben salarios demasiado bajos. "En Colombia, conocí a trabajadores en situación de pobreza que, por ejemplo, no pueden pagar internet móvil", detalla Hallema. “Deben levantarse temprano para cuidar a su familia; luego, emprender el viaje a la plantación para trabajar y, después de un largo día de trabajo, regresan a casa para cuidar de su familia nuevamente. Seis días por semana. En Indonesia, es aún peor, si esto es posible. No tienen nada y trabajan mucho, con malas condiciones laborales secundarias".
Es impresionante. "Te das cuenta qué bien que estamos nosotros", apunta Hallema, "cuando ellos también merecen lo mismo". Bishesar añade: "Está bien que la FNV apoye a los sindicatos de estos trabajadores". Ambos están satisfechos con las reuniones e intercambios de conocimientos en Indonesia. "La conferencia estuvo muy bien organizada", afirma Bishesar. “La interacción entre los sindicalistas fue muy agradable. Fue fácil hacer contacto. Me hicieron muchas preguntas sobre sustancias nocivas. Las respondí lo mejor que pude.
Bishesar ya había señalado que la concentración de pesticidas en el aceite de palma de Indonesia está disminuyendo, pero la presencia de dioxina está aumentando. Esto se debe a la quema de árboles añosos en las plantaciones. El humo que se libera es absorbido por los frutos del aceite de palma. Sin embargo, cuanto más limpio sea el aceite, mayor será el beneficio. Hallema observó en Indonesia que las palmeras dominan gran parte del país. "Este tipo de monocultivos es mucho más susceptible de enfermedades, por lo que necesitan más pesticidas". Al mismo tiempo, también observaron que habían importado un tipo de búho de América para combatir las ratas que trastornan y dañan las plantaciones. "La pregunta es si es una buena solución". Todo esto era tema de conversación.
Hallema había desarrollado previamente una aplicación para su propia empresa, que calcula automáticamente a qué revisión salarial tiene derecho cada trabajador. Vinculó las cifras de la Oficina de Estadísticas de los Países Bajos con los salarios. Ha puesto esa aplicación a disposición de los miembros de IPOWU en los demás países. "Esta herramienta hace visible automáticamente cuál debería ser la compensación salarial y es muy útil durante las negociaciones", manifiesta. "Los demás sindicatos recibieron la herramienta con los brazos abiertos".
A su regreso, ambos compartieron sus experiencias con colegas. Hallema, ante el comité de empresa, Bishesar ante su departamento. Ya se ha agregado para debatir el tema del uso de pesticidas durante la reunión trimestral. "La gerencia está abierta al debate", dice Bishesar. "Realmente no esperábamos esto y nos hace sentir bien con nuestra empresa. Es lo que queremos, queremos ayudar a otros países". Hallema también está satisfecho por la disposición que muestra Cargill. "Quiero esforzarme para reducir el uso de pesticidas. Es bueno que el gerente y el laboratorio de desarrollo también participen en esto".
Entrevista: Astrid van Unen