‘Cultivos limpios, trabajo seguro: juntos por una cadena de suministro saludable y sostenible’, es el título del simposio que Mondiaal FNV organizó el 19 de septiembre de 2025 en La Haya. El simposio se centró en la protección de los trabajadores contra los pesticidas y otros productos fitosanitarios en los sectores de semillas, flores y aceite de palma. Podemos lograr mucho más si contamos con sindicatos fuertes y consumidores críticos.
¿Cómo podemos proteger a los trabajadores y sus comunidades en los sectores de semillas, flores y aceite de palma contra los peligros de los agroquímicos? Esta fue la pregunta central durante el simposio en el Humanity Hub en La Haya. Con especial atención en los riesgos, soluciones prácticas para mejorar la salud y la seguridad de los trabajadores y el papel vital que desempeñan los sindicatos para promover el cambio. Estuvieron presentes miembros y dirigentes sindicales (internacionales), representantes de ONG, empresas y funcionarios públicos.
El profesor Hans Kromhout, especialista en higiene ocupacional y epidemiología del Instituto de Ciencias de Evaluación de Riesgos de la Universidad de Utrecht, comenzó el debate con una interesante conferencia. Desde finales de la década de 1980, ha estado investigando los efectos de pesticidas, entre otras, en el cáncer de mama. Ha constatado que existen muchas diferencias entre el Norte y el Sur.
Krombhout realizó dos estudios sobre los efectos de pesticidas en la floricultura en Kenia y Etiopía, con un intervalo de tiempo de 25 años, para observar si algo había cambiado para mejor. Resultó cierto lo contrario. En Etiopía, no solo existe un aumento en el uso de pesticidas, sino que también se están utilizando pesticidas más peligrosos, todavía sin ninguna forma de protección. Alrededor del 16% de los trabajadores en dicho país sufre de intoxicación aguda por pesticidas. En Kenia, la situación tampoco es mejor. Cada vez más personas terminan en trabajos mal pagados. "Así es como conseguimos nosotros rosas baratas", señala Kromhout, secamente.
Kromhout aboga, entre otras cosas, por la prevención primaria a través de una prohibición mundial de pesticidas que se consideren dañinos. El registro global de agroquímicos y la certificación también pueden ayudar. Además, quiere consumidores críticos. En la sala, alguien grita espontáneamente: "¡Nunca volveré a comprar flores!” “Pero esa no es una solución para los trabajadores", comenta. Kromhout dice que la conciencia en los Países Bajos es bastante alta, gracias a los neurólogos y médicos de cabecera que constantemente buscan publicidad. "El principal suministro en nuestro cuerpo es la nutrición", dice. Las regulaciones de la UE contribuyen a esto. "Las judías que se importan de África, deben ser fumigadas, porque no queremos sus enfermedades”. “No queremos bichos raros aquí”, dicen las regulaciones de la UE".
En el video ‘Clean Crops, Safe Workers’, Jeroen Brandenburg, dirigente sindical de la FNV, explica el dilema una vez más con gran detalle: “Somos uno de los mayores productores y exportadores de productos agrícolas del mundo. Muchos de nuestros productos se cultivan en países de África y Asia. Un gran problema es que allí se utilizan muchos productos fitosanitarios. Creo que si los Países Bajos desempeñan un papel tan importante en el sector agrícola, deberían asumir su responsabilidad y reducir el uso de estos productos y mejorar la seguridad en el uso de estos productos".
Los dirigentes de los sindicatos internacionales con los que coopera Mondiaal FNV, comparten sus propias experiencias con los pesticidas en un foro de discusión. Por ejemplo, Ndaizivei Kamoto, de la Federación Sindical Internacional del Sector Alimentario UITA, dice que los sindicatos agrícolas en África luchan principalmente por la vida de los trabajadores. "Perdemos a un colega todos los días". Gustavo Aristizábal, del sindicato colombiano Sintrapalmas, enfatiza que allá se usan pesticidas prohibidos en la UE. Lahoucine Boulberj, del sindicato agrícola marroquí FNSA, lleva años luchando para conseguir equipos de protección para sus miembros que trabajan con pesticidas. Emelia Ghansah, del Sindicato Agrícola de Ghana GAWU, señala que preservar los empleos es una prioridad para sus miembros. "Los trabajadores temen perder su trabajo y, por lo tanto, no se atreven a enfrentarse a la injusticia". Chennaiah Poguri, de la federación sindical india NAAWU, dice que en la India todavía se usan 34 pesticidas prohibidos a nivel mundial. "Contaminan las semillas, pero también los ríos. Y, por sobre todo, se les paga muy mal a los trabajadores agrícolas".
Crear conciencia es muy importante, coinciden los dirigentes sindicales internacionales. Boulberj dice que los trabajadores ahora saben que los pesticidas causan problemas en la salud, como erupciones cutáneas y dificultades respiratorias. Junto con Mondiaal FNV, el sindicato agrícola marroquí ha desarrollado un programa de información. Los trabajadores en Ghana también reciben capacitación. Ghansah pide más inspecciones laborales en los campos. La federación sindical de Poguri recopila datos sobre las condiciones laborales en las diversas empresas productoras de semillas y los utiliza en el lobby frente al Gobierno. La prevención y el monitoreo se mencionan como acciones cruciales. Astrid Kaag, asesora política de Mondiaal FNV, añade que la presión sobre las empresas compradoras, ejercida, entre otros, por la FNV, también puede ser de gran ayuda.
Al final del simposio, todas las soluciones propuestas se enumeraron una vez más. Como el uso de equipos de protección adecuados, adaptados para su uso en los trópicos, la prohibición de los productos fitosanitarios más peligrosos, la transición a plaguicidas biológicos, una mejor aplicación de la normativa, la elaboración de un plan de acción y el desarrollo conjunto de programas sindicales para un trabajo mejor y más saludable.
Informe: Astrid van Unen